LA BATALLA DE TAMARA

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Los orígenes de la batalla tienen como escenario la Tierra de Campos, los territorios entre el Cea y el Pisuerga disputados entre León y Castilla desde el siglo XI.

Dicha zona había sido incorporada a Castilla en tiempos de Sancho III el Mayor, y Bermudo quería recuperarla. Fernando I, por su parte, consideraba esa zona como dote de su esposa Sancha, hermana del rey leonés, que se había casado con Fernando I.

Las tropas de Fernando I, vencieron a Bermudo III que perdió la vida en la batalla. Muerto Bermudo sin descendencia, el trono pasó a su hermana Sancha, quien cedió los derechos a su marido Fernando I, el cual se coronó rey de León, El cronista de Silos nos dice que el litigio entre los reyes de Castilla y León se debía al deseo de posesión de las tierras comprendidas entre el Cea y el Pisuerga.

En el 947,  Ordoño  III,  hijo  de  Ramiro  II, se casa  con  Urraca,  hija  de  Fernán  González.  Éste recupera de nuevo el título de conde de Castilla.

En el 956, muere Ordoño III y, de nuevo, se reanudan las discordias sobre las citadas tierras.  En estos  años,  se  ha  fortalecido  considerablemente  la  línea  del  Duero,  pero  se avecinan tiempos  muy  difíciles  para  los  reinos  cristianos; Almanzor, va a entrar en acción.

Bermudo II, hijo de Ordoño III, inmediatamente, logra expulsar a los mahometanos de los límites de su reino. Esto provoca una fortísima reacción de Almanzor que, en el 987, logra que Bermudo II abandone León y se refugie en Galicia.

En el 988, nuevos ataques de Almanzor contra León; y, esta vez, ayudado por los Ansúrez de Monzón, que consideraban al leonés como un rey usurpador.

León, sin rey, -refugiado en Galicia- y todo destruido por Almanzor. Las tierras de Campos constituyen un gobierno independiente, bajo la autoridad de los Banu Gómez, familia protegida por Almanzor. Esto hace que el conde castellano, García Fernández, se apreste a defender las tierras del Cea al Pisuerga.

Debilitado Almanzor,  es aprovechado por Bermudo II para apoderarse nuevamente de León; en alianza con el castellano, García Fernández, casándose con una hija suya: Elvira. De este matrimonio nacerá Alfonso V.

En el 990 muere Garcí Fernández de Castilla y le sucede su hijo Sancho

En el 999 muere Bermudo II en Galicia; siendo coronado ese mismo año, el día 11 de octubre, Alfonso V como rey de León. En el año 1000 una tremenda ofensiva hizo que Almanzor asolara toda la tierra de Campos y Castilla entera.

Del 999 al 1012, salvo sustos propiciados por Almanzor, que ya ha iniciado su declive, la tierra de Campos vive años de relativa paz y tranquilidad; Alfonso V en León y Sancho en Castilla se toleran, porque en medio de ellos está la reina Elvira (madre del leonés y hermana del castellano). En el 1012 se alteran las relaciones y en el 1013 la situación se hace muy tensa y difícil.

En el 1028, muere Alfonso V y le sucede un jovencito, Bermudo III, que permanece bajo la tutela de una madrastra: Urraca de Navarra, cosa que facilita enormemente las maniobras de Sancho III de Navarra, en León. Tanto es así, que la influencia del navarro se hacía notar en todos los reinos cristianos.

En el 1032, Bermudo III alcanza la mayoría de edad; rápidamente se recupera y en el 1034, muerto Sancho III de Navarra; de nuevo aparece en León, la capital de su reino, y lo primero que hará será limpiar a León de navarros, empezando por la reina Urraca de Navarra, su madrastra. Una nueva boda aplaza la guerra. Sancha, hermana de Bermudo III y viuda de Sancho García,  se casará con Fernando, conde de Castilla por designación de su padre, y la “dote” de la boda, otra vez, las tierras del Cea al Pisuerga.

En el 1035, Bermudo III, ataca al castellano y recupera las tierras de la “dote”, pretendiendo desposeer a su cuñado del título de rey. Se reanudan las hostilidades entre el rey y el conde; éste con un imponente ejército de castellano – navarros, acampan en Astudillo. El de León, probablemente acampó en la plaza de los Ansúrez: Monzón de Campos, siempre proclives a León. Y el 4 de septiembre de ese mismo, año 1037, en la llanura entre Támara y Frómista, justamente en la línea divisoria del antiguo condado de Fernán de Armentales y del concejo de las nueve villas, se enfrentan los dos ejércitos. Bermudo valientemente muere en la batalla y Fernando I se proclama rey de Castilla y León, siendo coronado como tal en el mismo León, el día 22 de junio de 1038, con la dignidad “Imperial”. Así, un vascón hereda, por parte de su madre, el condado de Castilla, y, por conquista, el reino de León; pero, de aquí en adelante, el cetro de España no estará en León, sino en Castilla y aquí surgirá la rivalidad entre la nobleza leonesa y la castellana.

Desde este momento campos de Támara se convirtieron en lugar de veneración por parte de los reyes de Castilla