EL ALTAR MAYOR
En el siglo XV había un retablo gótico que tenía una predela de altos relieves (de ellos se habla en el retablo de la Soledad), y 18 tablas de pintura del Maestro Támara. En el año de 1689 se pide al obispo que:
“tenga a bien mandar construir un retablo nuevo de columnas salomónicas, y que arregle el presbiterio de hueco, de tal modo que quede con hermosura”.
Se pide consejo a Santiago Carnicero, que se encuentra en Villada, para que dictamine, si las pinturas que tiene el retablo se pueden colocar en otro sitio, y que el retablo debe de ser“ de tal manera que quede un abierto para que no quite la luz”.
En el año 1690 se desmonta todo el retablo viejo, se le pagan a Carnicero 80 reales por sus consejos, y se firma la escritura del nuevo con Fernando de la Peña.
Juan de G. Celada, de Burgos, sale fiador de Fernando de la Peña. Y a finales de este año se emplean 8.000 reales en comprar la madera para el retablo nuevo.
El día 15 de febrero de 1691, las columnas, las imágenes y las pinturas del viejo retablo se sacan de la Iglesia y se amontonan en la casa de Juan Díaz.
Ese mismo año prepara el soporte de piedra Diego Calvo del Águila, pues sobre ese soporte descansará el nuevo retablo; y también Fernando de la Peña empieza a trabajar en el retablo nuevo, ya que se le abona la primera partida de 10.000 reales.
En el año de 1692 comienzan a hacer las esculturas Andrés Monasterio y Francisco-Antonio de Munar – ó del Monal – (éste hizo también el retablo de la Lantadilla).
Supervisan la obra y tasan la misma, Alonso Manzano de Palencia y Andrés Pereda de Valladolid.
En el año de 1697 se venden en pública subasta las tablas del retablo antiguo.
En el año de 1705 se ajusta la obra de dorado del retablo, primero con Lorenzo Medina, que fallece a los seis meses, y después con su oficial primero Lucas de la Concha.
El dorado del retablo costó lo siguiente: 124.739 reales más 41 cargas de trigo a 32 reales la carga, que sumados a los anteriores hacen la cantidad de 126.051 reales.
Si a esto sumamos lo que costó la obra de madera, tallas y relieves (167.959 reales), nos da un costo total de 293.959 reales de vellón.
- San Pedro
- San Lorenzo
- Virgen de Asunción
- San Pablo
- San Juan
REJA DEL ALTAR MAYOR
De hierro forjado, y cerrando la capilla de la nave central, podemos admirar una bellísima reja del herrero palentino Francisco de Osorno.
Muchas y bellas rejas adornan iglesias españolas; sus cualidades y tamaños, como es obvio, permiten dar diversas calificaciones a las mismas; pero, con todo, hay algunas que por su belleza, magnificencia, tratado del hierro, grandiosidad, y ornamentación, merecen el calificativo de excepcionales; una de ellas es la que estamos contemplando.
Es de hierro dulce forjado al fuego y tiene tres cuerpos: los dos de abajo son góticos y el remate renacentista. Se puede decir que están perfectamente unidos los dos estilos en una misma pieza formando un conjunto totalmente armónico.
Obsérvese el delicado trabajo a cincel en todos y cada uno de los rastreles.
Anteriormente estuvo toda ella policromada, principalmente en tres colores: oro, rojo y verde. Hoy este policromado se ha perdido y solamente se puede observar en zonas profundas del cincelado.
El cuerpo superior es, como hemos indicado, renacentista; hermosas cenefas con ninfos la adornan; enmarcando los remates finales: escudo de D. Felipe el Hermoso (ya había fallecido Isabel la Católica), jarrón de flores, y estatua de un caballero (que sin duda quiere representar al Patrono San Hipólito).
Fue colocada en el año 1564, costando dos reales abrir los agujeros para su colocación. Hay diversas partidas de pago a Osorno, pero desconocemos el costo total.
A través de la reja, entramos en la capilla central o capilla mayor, fundación de los Vallejo, de la que ya hemos hablado en el apartado anterior, y que nos sirve de paso hacia la sacristía.

























