Nombre de Tamara
El nombre de Támara Entre las distintas posibilidades, Estas nos parecen las más apropiada
Procede de los romanos: el lugar donde hacinaban, amontonaban o cortaban las ramas que previamente habían sido traídas del monte (en la actualidad, no lejos del pueblo, se conservan aún montes con encinas).
En este sentido, el Tama-ae como voz latina, equivale al griego Tamein, aoristo, 2º de infinitivo del verbo témno (cortar). De esta misma raíz salen las siguientes voces: Tamarice, usado por C. Plinio Segundo (Fontes Tamaricae), Tamaricum, usado por Serbonius Largus, y Tamariscus, usado por Palladius Rutilius Taurus Aemilianus.
Ciertamente, esto tiene sentido, y hay muchos argumentos a su favor que vamos a tratar de reseñar:
1º) En época romana aparece frecuentemente el nombre de Castro-Támara, lo cual indica, al menos, un campamento militar y el nombre donde estaba ubicado. Por lo cual, no hay más remedio que reseñar las palabras que transcribe Argaiz cuando dice: “Tamaritae in margine fluvi iberi, condita est a Flavio Celiano duce” en el año 537 después de Cristo; pero si esto fuese verdad en todo caso sería el “Castrum”, que no el “Vicus” –Aldea o pequeño asentamiento de población-, que sin duda es anterior.
No olvidemos que estamos leyendo un cronicón escrito diez siglos después. En este sentido, sería el lugar donde esos soldados cortaban y hacinaban la leña y ramas.
2º) A cuatro kilómetros de Támara, existe un lugar llamado en la actualidad Rombrada, pero su nombre latino hasta el siglo XIV es Ferrombrada, este es un nombre latino compuesto de ferrum (hierro) y la palabra brada que deriva del latino bractea (hoja o lata de metal delgada), quedando el nombre de ferrobracteator como el operario que laminaba el hierro, la plata o el oro.
Si a esto añadimos lo que hasta hace algunos años ha sido muy frecuente a los arados y tractores que, al labrar las tierras del campo de Rombrada, se encontraban indicios de tierra quemada (hornos), entonces hallamos una explicación lógica: Támara era el lugar donde se hacinaba la leña que necesitaban los hornos de Ferrombrada para laminar el hierro que, en corazas y en armamento, usaba la Legión que estaba en Osorno, a 20 kilómetros. Estos grandes hornos tenían que ser alimentados con leña de encina, cuyas ramas se cortaban en un lugar cercano al monte, justamente a uno y medio o dos kilómetros. Esta leña le servía también a Frómista, la antigua Frumentaria –campo de trigo-, sólo a 7 kilómetros.
Támara y Ferrombrada ocupaban un lugar de privilegio en su situación; por sus inmediaciones pasaba la vía romana que, partiendo de Palencia, atravesaba sus campos y terminaba en Reinosa.
Muy cerca, justamente por Osorno, confluía otra vía romana que, partiendo de Carrión, terminaba en Sasamón. En las cercanías de estos lugares, Escipión Emiliano se asentó con un ejército de 60.000 hombres y, avituallándose en esta zona de Támara-Osorno, por Sasamón se dirigió al valle del Duero y de allí a la ciudad de Numancia que asedió.
Los campos de los vacceos -tierra de campos-, y la Frumentaria –Frómista-, sirvieron de avituallamiento a las legiones que por aquí pasaron, además de enviar a Roma la vigésima parte del trigo que recolectaban y que servía para fabricar el pan gratuito destinado a la plebe.
Estos razonamientos lógicos no contradicen, a su vez, otra teoría que también consideramos verídica y digna de ser reseñada. Las plantas o arbustos tamaricáceos, son muy frecuentes en Europa y son propios de las riberas. Antes, hemos señalado la aridez del terreno de la villa de Támara, pero esto no está en contradicción con dos factores importantes, uno, que a medio metro hay abundancia de agua en el subsuelo; y dos, que toda la villa estaba rodeada de una pequeña corriente de agua la cual descendiendo del páramo Palacios del Alcor, se dividía en dos arroyos: uno en dirección al norte, rodeando la mitad del pueblo hasta prácticamente morir en el antiguo camino que lleva a Santoyo -hoy carretera-; y otro en dirección al sur, que también bordea todo el pueblo hasta finalizar casi en el mismo lugar en que termina el anterior. Estas vetas de agua, hoy prácticamente desaparecidas, fueron las que alimentaron el foso que rodeaba toda la muralla de Támara en tiempos medievales. No es extraño, por tanto, que abundase en medio de la humedad este género de plantas tamaricáceas, pasando a ser el lugar de las tamaricáceas.
Origen Celta: Con todo lo anteriormente reseñado, nosotros nos vamos más lejos, y nos inclinamos a pensar que es de origen celta. La palabra Tamar tiene tendencia a señalar corriente de agua, más bien escasa, la atravesaban dos arroyos que llevaban su agua: uno en dirección al norte, rodeando la mitad del pueblo hasta prácticamente morir en el antiguo camino que lleva a Santoyo; y otro en dirección al sur, que también bordea todo el pueblo hasta finalizar casi en el mismo lugar en que termina el anterior. Sirvió de foso en tiempos medievales
En este caso, sería: el castro rodeado de una corriente exigua de agua. Su raíz es frecuente en la meseta castellana en hidrónimos -que se forma por la fusión de elementos de dos o más términos- y topónimos: Támara Palencia, Tamarón (Burgos), Tamariz (Valladolid), Tamarite (Huesca)