La muralla del siglo XI, por cuya puerta del arco aún se entra al pueblo.
El arco ha sido restaurado a finales del siglo XX. Una virgencita de Rombrada reposaba tranquila en una pequeña peana, desde hacía muchos siglos. en su hornacina. Ahora hay otra. La antigua desapareció.
De la muralla del siglo XI que rodeada la villa, aún se mantienen varios tramos. aunque su conservación es mala. Estaba formada por muros de tapial de gran altura recubiertos de sillería. que alcanzan 1,50 metros de anchura, aunque en muchas partes carece del revestimiento.
Tuvo tres puertas de las que aún perduran: la del Caño, junto a la que se encuentran los restos más amplios de muralla, y vestigios de la de San Miguel.
La primera -Puerta del caño- recibe el nombre de la fuente que está frente a ella. A su primitiva entrada se le adosó, en una época posterior, una magnífica construcción de sillería, que sobresale de la muralla.
Se accede desde el exterior a través de un arco ojival, al que sigue otro rebajado, en el que aún perduran los goznes de las puertas. Así mismo, puede verse un rastrillo cuyas guías se conservan entre ambos arcos. Por último, se observa en lo alto de la muralla una bóveda de medio punto. Hace unos años ha sufrido una restauración, en la que se ha recrecido e igualado la altura de la puerta, mediante varias hiladas de ladrillos.
También quedan vestigios de la puerta de San Miguel que, a diferencia de la anterior, no sobresalía de la muralla. Se conserva parte de una jamba, el arranque de un arco y uno de los goznes.
