Mirando de frente al retablo de la Virgen del Pueblo, a mano derecha, y bastante deteriorado, hay un sepulcro renacentista. Su estado de conservación es muy deficiente, dado que durante más de doscientos años ha tenido colocado, delante de él, un retablo en honor de San Roque, que en la actualidad está en la sacristía vieja, detrás del retablo del Santo Cristo.
Este sepulcro es probablemente la sepultura del arzobispo Sarmiento, que vivía en Támara; y sabemos por los libros parroquiales que dicho arzobispo, lo mismo que la hermana, se enterraron en la Iglesia. Pero si los libros indican su sepelio, no indican el lugar donde fueron inhumados.
Bajando del coro y volviendo de nuevo a la nave lateral, en un retablo de muy bajo interés y con una mala pintura, nos encontramos con un Cristo románico, de últimos del XIII o mediados del XIV. Esta imagen y su retablo estaban en la capilla románica del antiguo hospital de peregrinos que había en la localidad; cuando desapareció éste, se bajó el retablo a la iglesia y se colocó en ella.
Sin ser una pieza de primer orden, es una imagen que está muy bien tratada.

