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DOS HORNACINAS

Anónimas del siglo XVIII, en honor de San José y de San Antón, ubicadas en la nave central, a la derecha e izquierda de la reja.

Su estilo, barroco; muy buen dorado, como todos los retablos de la iglesia. No tenemos datos de su autor; muy bien pudo ser de la trilogía anteriormente citada: José Bravo, Benito Tejedor y Bernabé López, pues se ve que son de la misma época, manos y estilo.

Fueron doradas por el maestro Francisco de Zorrilla de Palencia, en el año 1775.

En la nave central a continuación nos encontramos con dos altares adosados a las columnas, el de la Inmaculada y sus padres San Joaquín y Santa Ana (a la Izquierda), todo ello rematado por un relieve de la Anunciación; y (a la derecha) paralelo a él, el de la Virgen del Carmen y San Miguel pesando en la balanza las obras buenas de los mortales (Altar de las animas).

Sobre todos ellos no tenemos datos, pero son de la misma época que los anteriores, y barrocos.

PÚLPITO

Obra de yesería de un mudéjar muy tardío pero de muy bella traza.

Todo él adornado de la leyenda:

“Qui ex Deo est verba Dei audi” – “Audite verbum domini gentes” – “nos auten praedicamus Xpm crucifixo”.

COLUMNA CAPITEL
Precioso capitel, también mudéjar tardío, que sostiene todo el órgano en un difícil equilibrio, ya que todo ello está sustentado en una aparente columna que, si se observa, es hueca. (Dentro no tiene nada más que una viga de madera que sostiene a modo de “pie derecho” toda la estructura del órgano).

EL ÓRGANO

Durante doscientos años hubo en la Iglesia dos órganos, uno grande y otro pequeño.

Esto dificulta la lectura y la interpretación de los libros, porque cuando habla de un órgano muchas veces no se sabe a cuál de ellos se está refiriendo.

Nosotros solamente vamos a tratar del órgano grande y actual, que es el único que ha perdurado a lo largo de los siglos.

En el 1561 ya aparecen dos estañadores que están estañando tubos en el órgano: A. Portugués y Diego de Astudillo F 7 y 8. Esto presupone que en esta fecha ya había un órgano (por cierto, de los más antiguos de España y de Europa…).

En el mismo libro, folios 38, 43 y 105, aparecen partidas y finiquitos que se pagan a Vicente Alemán, organero de Burgos, y lo mismo en los folios 108 y 163. Para nosotros este Vicente Alemán es autor del órgano actual.

En el 1571, en el mes de abril (4 meses después del hundimiento de la torre),

“se paga a Luís de Salas, organista, 4.000 maravedíes porque limpió el órgano y le renovó y aderezó”.

El hundimiento de la torre no le había afectado nada más que en el polvo.

En el L. V F: 50, conocedores de que el órgano es pequeño para las dimensiones de la Iglesia, hacen gestiones a través del beneficiado Andrés de Aragón, para tantear si se compra un instrumento nuevo. Primera reforma:

No se compra un órgano nuevo, pero sí se amplía. Por eso en el F. 64

“se dieron 1880 reales a Gregorio de Zabala, maestro organero, por hacer el recalexo en el órgano grande”.

Ya nos había dicho en el F.17 que

«habían pagado a Zabala 400 ducados el 21 de septiembre de 1665»

y en el F.38 aparece Zabala

“haciendo la trompería real”.

Segunda reforma:

Año 1785

“Fabricó este registro Antonio Ruiz, maestro organero y vecino de la villa de Sasamón y natural de la villa de Támara. Hizo: fuelle grande, trompeta magna, clarinete, violeta y los ecos del clarín”.

Al no ser experto en música, y menos en órganos, no podemos juzgar sobre las reformas reseñadas; pero cabe pensar que no fueron desafortunados cuando en tiempos actuales, en los años 90, y aprovechando los elementos que están desde hace siglos, se ha hecho la tercera reforma. Después de 50 años sin usar, sin escaparse un solo sonido de sus tubos, podemos afirmar que gracias a esta reforma, hoy los conciertos le han devuelto el protagonismo perdido.

Hoy día el órgano ibérico de 45 notas que hacen sonar 26 medios registros, forma parte de la Escuela Provincial de Órgano de Palencia (EPOP), institución con la que colabora la Diputación para fomentar una cultura organística que favorezca la conservación de este valioso patrimonio instrumental

PILAS DE AGUA BENDITA

Pila de agua bendita

En la nave central, a mano derecho y adosadas a las columnas, hay sendas pilas para el agua bendita.

Son pilas góticas, de piedra, y anteriores a la construcción de la iglesia.

Se puede apreciar que fueron burdamente adosadas (en tiempo indeterminado) a dos columnas de las que sustentan la bóveda.

Probablemente estas pilas fueron antiguas pilas bautismales, ya de la anterior iglesia, ya de alguna parroquia de los pueblos limítrofes que desaparecieron en el siglo XIV (Ferrombrada, Alba, San Esteban, Amusquillo…) y posteriormente ubicadas en el lugar actual.

PILA BAUTISMAL

Se puede decir que es la “guinda” que corona toda la tarta de la iglesia.

Magnífica y grandísima pila gótica en forma de copa, y adornada toda ella con escenas de la Vida del Señor Jesús.

Se encuentra esta pieza al final de la nave lateral en un pequeño baptisterio.

La pieza es anónima, sin embargo se atribuye a Juan de Colonia, bien puede ser porque en esa fecha estaba trabajando en la catedral de Burgos.

Los adornos y las grecas de la citada pila son muy iguales a las obras de este autor en la catedral burgalesa.

Cerrando la pila, y en el baptisterio, una reja anónima del siglo XIV.

RELIEVES DE BAJO CORO

En la pared de la derecha según se entra hallamos, en relieve, un precioso apostolado de estilo gótico.
Son altos relieves primorosamente tratados donde aparecen los doce apóstoles -seis a cada lado- dentro de hornacinas de gótico florido.

Los altos relieves son parejos a los que están situados en el lado contrapuesto, Su autor nos es desconocido; se ha venido aplicando, sin fundamento alguno, a Felipe de Vigarni y a Juan de Colonia
Solamente hay un dato que debe ser tenido en cuenta; en la otra parte del coro a la que hemos hecho referencia hay una inscripción que dice:

“Esta obra la hizo Alonso de Santiago”.

Debajo del apostolado y circundando toda la parte baja del coro, a modo de remate de los arcos, observamos una preciosa cenefa de encaje en piedra blanca.

FRONTAL

Al comienzo del presente estudio hablamos del apostolado del coro. Ahora, si dirigimos desde el centro de la iglesia y desde la bóveda central nuestra mirada al coro, nos encontramos con una bella imagen de conjunto.

Escudo Castilla y León debajo del coro

Un capitel profusamente decorado y con una nota de colorido, que sostiene un órgano de estilo castellano con molduras doradas; un frontal del coro con bóveda casi plana, y que en su parte inferior- en el centro- tiene un escudo de España del maestro de pintura Paredes; en su frente, una barandilla orlada de grecado gótico y en la dovela central imágenes delicadamente colocadas: el Padre Eterno en el centro, y la Anunciación en uno de los extremos.

En toda la parte inferior de la dovela, como remate, un apuntillado en piedra que embellece tres de los cuatro arcos del coro. Esta obra se ha venido atribuyendo a diversos artistas. Creemos más bien que su autor fue Alonso de Santiago, según aparece en leyenda en el mismo coro: “esta obra la fizo Alonso Santiago”, y según el II libro de Cuentas en los Folios 9, 10 y 48. Cuando se hundió la torre, si bien esta arrasó seis capillas en su caída, no dañó la parte que se conserva del coro, ni su entrada (puerta gótica), ni su órgano (salvo que lo llenó de polvo y hubo que limpiarlo); pero sí destrozó toda la sillería del mismo: Por eso ahora vamos a estudiar dos obras totalmente distintas en la realización, en el estilo y en el tiempo: la puerta del coro y la sillería actual. También veremos una tercera obra en uno de los siguientes capítulos: el órgano.

 

 

PUERTA DEL CORO

Al final de la escalera y a la entrada del coro nos encontramos con una hermosa puerta gótica de nogal que nos cierra el paso. Dicha puerta es un documento que habla por sí misma; sólo hay que mirarla fijamente para que oigamos su voz diciéndonos el año en el que fue hecha y tallada. Año de 1492; coincidiendo con la conquista de Granada por los Reyes Católicos (hecho éste por el que suponemos, casi con toda seguridad, han incorporado la figura heráldica de la “granada” a su escudo; aunque no está claro aún el sitio en el que deba ser puesta. Por eso, porque aún no se ha encontrado la ubicación exacta, en la puerta (que es en sí misma un enorme escudo de los Reyes) serán colocados ramos y guirnaldas de granadas por toda ella.

Aunque en realidad es de autor desconocido, se ha venido atribuyendo a Pedro de Lorena (no sé con qué títulos); tal vez sea porque la puerta y Pedro Lorena sean coetáneos. Pero no hay reseñado nada a tal efecto, entre otras razones porque no hay libros parroquiales de esta época, ni tampoco hemos encontrado documentos que certifiquen su autoría.

Solamente hay dos cosas claras: la fecha, por el dato arriba indicado; y que no fue destruida con el hundimiento de la torre.

SILLERÍA CORAL

Originariamente, donde hoy está la actual sillería, estuvo instalada una sillería gótica que fue destruida el día del hundimiento de la torre (también gótica)-noche del 31 de diciembre de 1568 al 1 de enero de 1569- por problemas de cimentación.

De dicha sillería no queda nada, pues lo poco que se pudo salvar fue vendido como madera

“más da el dicho Fernando de la Nestrosa… fue por cuenta de las sillas 4.666 maravedíes, en que se tasó la madera vieja de las sillas que llevó el dicho Nestrosa”.

Esto parece indicar que Nestrosa se llevó todas las sillas destrozadas, tal vez con la idea de ver si aprovechaba algo.

La sillería actual no parece conservar nada de la anterior, como no sean las estatuillas que adornan la parte superior.

Perfectamente datada en cuanto a encargo, costo, y fechas, es la sillería actual. Su autor Hernando (o Fernando) de la Nestrosa (o de Inestrosa), ebanista y tallista de Astudillo.

En el libro II de cuentas, y a partir del año de 1580, aparecen numerosos asientos sobre el tema que nos ocupa.

Está hecha en nogal, de estilo gótico renacentista.

En el centro un gran escudo de los Reyes Católicos.

La sillería es clásica, con la inmensa mayoría de las “misericordias” desaparecidas, y sobre los respaldos, adornada de figuras geométricas.

Se puede afirmar que es la única obra de la iglesia que estaba perfectamente datada, cuyo mérito es de Anacleto Orejón, que estudió a fondo la figura de Inestrosa.

En medio del coro, un gran “facistol” -Atril grande de las iglesias donde se ponen los libros de canto o lecturas litúrgicas-.es el más importante por su valor, obra también de Inestrosa.