A la hora de estudiar la sacristía la vamos a dividir en cuatro apartados:
1.- La cajonería
2.- Imágenes, cuadros y espejos
3.- Ropas litúrgicas
4.- Cruz parroquial, custodia y vasos sagrados (No están actualmente en la Sacristía por razones de seguridad, pero es su lugar)
Cajonería:
Lo primero que encuentra el visitante nada más entrar es una espléndida cajonería de nogal, delicadamente tallada y hecha exprofeso para el lugar que ocupa.
Sabemos que se hizo en Palencia, después del año 1592, porque este año se terminó precisamente la obra de la sacristía (por lo cual no pudo estar antes). También sabemos que se construyó en Palencia, porque está el dato en los libros de la parroquia que se trajeron de esta sacristía de Palencia. Si bien para nada
consta ni quién la hizo, ni facturas de pago de la misma; tan sólo hay una factura, la de la traída de Palencia; todo lo demás son fantasías y falsas apropiaciones.
Probablemente fue encargada por un donante anónimo.
La Sacristía se terminó de construir en el año 1592, por Miguel de Cerecedo, pero estuvo llena de tierra hasta 1611 – 1612 (L. 3 F. 142).
Entre estas fechas y la traída de la cajonería de Palencia (1674), median 62 años L. V, F. 113
“Item se baxan 4.000 reales que costó la cajonería que se hizo en Palencia por mandato del Sr. Visitador para la sacristía de la iglesia, con tres nichos en los que están Nuestra Señora de las Angustias y otras dos imágenes, en que consta el costo de las caballerías para traerla”.
Se habla de factura de transporte, más que de factura de hechura de la misma.
Está delicadamente adornada sobre la madera de finísimos altorelieves, donde alternativamente se va tratando la vida de la Virgen:
- Anunciación
- Presentación en el templo
- Visitación
- Asunción a los cielos
…y la de San Hipólito.
- Bautismo
- Comunión
- Martirio
- Juicio
bautismo comunión juicio martirio
En el antepecho de la misma, bellos grecados sobre todos los cajones delanteros, con preciosa crestería de remate.
Dos hornacinas dan prueba de que en su día debió de haber otras dos tallas, probablemente la de los patronos de la iglesia: la Asunción de Nuestra Señora y San Hipólito.
Hoy, sin embargo, no queda ningún vestigio de ellas, pues el San Hipólito que figura en una de ellas, no es ni del estilo de la cajonería ni del tamaño adecuado a la hornacina.
Imágenes, Cuadros y Espejos:
Entre estos años debieron colocarse las cuatro tallas que sobre repisas de fábrica figuran debajo de la cúpula
- El profeta Jeremías
- El Rey DAvid
- Moises
- El profeta Isaías
Sin duda un poco anteriores – dado que son góticos – hay dos espejos con ricas cornucopias; y posteriores, dos cuadros de pintura:
- Uno en honor de San Jerónimo, en posición penitente,(anónimo de últimos del XVI)
- Y un bello cuadro en honor a Santa Catalina. Es un magnífico cuadro, anónimo, pero que muy bien pudo ser de Paredes, que en aquellos años estaba de pintor en Támara.
Ciertamente de él es el gran cuadro de San Hipólito que está en la capilla central, encima del altar del mismo nombre.
- San Francisco
- Santa Catalina
- San Jerónimo
- Espejo
Ropas Litúrgicas:
En el siglo XVI Támara tuvo talleres de bordadores de ropas litúrgicas.
Nombres como Pedro Ruiz y su hermano Andrés Ruiz, Agólito Colaso, Cabrito y María Jesús; son nombres de bordadores que aparecen con frecuencia en los libros parroquiales.
Los hermanos Ruiz se trasladaron a Palencia a finales de siglo, y el último taller fue el de María Jesús. Estos hicieron gran parte de las buenas ropas que aún se conservan en buen estado en la parroquia.
El terno blanco de Juan de Zao, el rojo y el negro de los hermanos Ruiz; son extraordinarios.
Los tarjetones de las dalmáticas roja y blanca, bordados en hilo de oro y plata, y sedas a colores; no tienen que envidiar en nada al mejor menaje litúrgico como el de Toledo u otras catedrales. Lo mismo de las tiras centrales de las casullas y capas de estos colores.
Con todo, la pieza más antigua es la tira central de la casulla azul, que perdió su tela original y fue colocada en otra posterior. Su bordado es de los llamados “punto de abeja” (por la similitud con un panal), y muy probablemente no realizado en estas latitudes, ya que la flora de los bordados es una flora propia del litoral mediterráneo y no del páramo castellano.
Otra cosa fueron las dalmáticas azules, obra de Alonso de Santiago, Alonso de Aguilar y Agólito Colaso, que trabajaban en el taller de Manuel de Vargas, vecino de Boadilla del Camino.
Alonso de Santiago debió de ser un hombre polifacético, porque le encontramos en los libros parroquiales, trabajando bien en obras tan dispares como pueden ser:
- Haciendo de bordador en el terno blanco.
- Como carpintero, haciendo las capillas del apostolado del coro.
- Como cantero trabajando en la obra del coro.
- Como albañil trabajando en un paredón y en la sacristía.
- Se ve que el hombre era un auténtico “manitas”.
El llamado “Capotillo” de San Hipólito no pasa de ser un bonito brocado del XVIII y que, originariamente, fue una capa corta que se usaba para dar el viático a los enfermos.







