IGLESIA Y HOSPITAL DE PEREGRINOS

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IGLESIA Y HOSPITAL DE PEREGRINOS, 

MUSEO ETNOGRÁFICO Y ACTUAL AYUNTAMIENTO

En él hoy esta ubicado el Ayuntamiento y el museo etnográfico local.

Situado a 749 metros de altitud; desde aquí se divisan los picos de la Cordillera Cantábrica, a 100 km. de distancia.

En el centro del pueblo se halla un montículo, en el que es probable que estuviese enclavado el Castrum romano; en la actualidad hay una iglesia románica, no muy grande.

Los nativos del pueblo designan al conjunto del otero y de la iglesia: El Castillo: pero, la verdad, es que allí, jamás hubo ni castillo ni fortaleza alguna.

Sí hubo un castro Romano o Celta, pero no queda vestigio alguno. Lo único que hoy se encuentra son unos enterramientos, muy pocos, en su ladera noroeste.

Consta que hay documentos en los archivos parroquiales y municipales, que demuestran que Támara era parte del camino francés a Santiago, desde 1516. En este año se recibe la visita pastoral del Obispo de Palencia, que determina y ruega no atender más peregrinos en los hospitales locales que aquellos:

«extranxeros que acrediten su condición y no se les hospede por más de dos días, si no es con otra necesidad, siendo camino conforme a la Ley del Reino».

Otros escritores, como D. Luís López de Parga, cita ya el alojamiento de Sancho IV de Castilla, en 1286, en el hospital de peregrinos de san Juan de Jerusalén, durante la peregrinación a Santiago.

Este hospital ya se conoce bien desde tiempos de Alfonso VII.

Fue una Iglesia Castillo, fundada por Doña María de Almenara, hija de Armengol, descendiente del linaje de los Condes de Monzón. Señora de Atienza y Molina de Aragón en siglo XII y regentada por los caballeros hospitalarios de la Orden de San Juan de Jerusalén, dueños de toda la parte alta del pueblo.

Dicha Orden regentaba un gran hospital de peregrinos, y, desde allí, divisaban toda la longitud del Camino al paso por estas tierras. Los Hospitalarios de San Juan de Jerusalén vivieron al servicio del pueblo y de los peregrinos. Desde Támara de Campos, durante los siglos XII al XV, dominaron la Comarca de las Nueve Villas, amplia extensión de terreno con más de cuarenta núcleos de población.

La Iglesia ostenta una preciosa archivolta sobre la única puerta de entrada, adornada de ajedrezados, y una antigua puerta de madera, con preciosos clavos de forja con adornadas y artísticas cabezas.

En la fachada Nordeste, fantásticos canecillos y ábside rectangular, donde se puede admirar una estrecha ventana en forma alargada: «aspilera».

Preciosa espadaña románica de tres arcos. No se tiene memoria de que haya habido campanas.

El interior es de una nave con una única bóveda que arranca sobre columnas adosadas al muro y adornadas con capiteles románicos.

En la ladera del «otero» se intenta colocar otro museo etnográfico con instrumentos del campo.